Giallo, terror a la italiana
Domingo, mayo 17th, 2009Toledo / Por Pedro José Pérez López
Se considera que el inventor del cine “giallo” es el realizador italiano Mario Bava. El nombre, “giallo”, que en italiano significa “amarillo”, viene del color que tenían en Italia las novelas baratas de bolsillo de género de suspense, con asesinatos misteriosos y morbosos argumentos. En Italia, llaman “giallo” a todo cine de misterio, sin embargo, internacionalmente la idea que de “giallo” ha trascendido es otra más concreta: mundialmente el “giallo” es ese cine de suspense con crímenes con una forma y unas constantes muy concretas, y que comenzó a realizarse, y se realizó fundamentalmente, en Italia.
Las diferencias con todo lo realizado en el género de terror anteriormente son dos fundamentalmente: la temática y la estética. Temáticamente, en el “giallo” se presta más atención a los crímenes en sí que a la propia resolución del mismo. Se busca la truculencia y el placer estético a través de la coreografía de los asesinatos, y para ello resulta importante no escatimar en detalles ni en sangre. También es muy novedoso el punto de vista sobre esos crímenes, introduciéndose como norma general la cámara subjetiva desde la visión del asesino, y no desde la habitual perspectiva de la víctima. Se obliga al espectador a estar del lado del mando del cuchillo, y se potencian los aspectos más sádicos y morbosos de las historias.
Entrevistar a alguien que no tiene voz, ese fue el reto que nos propusimos en la pasada edición de El Abrazo del Oso el día 7 de mayo de 2008. Lourdes Gallardo, miembro del magnífico plantel de actores que hacen posible El Hombre Almohada, nos hizo partícipes de su trayectoria, ideas y sueños sobre los escenarios. Después del silencio de su papel en la obra pudo contarnos todas sus inquietudes gracias a la magia de la radio. Si quieres escucharlo pincha un poco más abajo, y si quieres saber aún más sobre esta obra de teatro, continúa bajando. Hay mucho que contar y que gritar.
Cuando se reúnen, en feliz aquelarre propicio para generar magias, un buen texto, una buena dirección y unas interpretaciones óptimas puede suceder que al salir del teatro tengamos un sabor ácido y dulce entre los dientes, como de haberlos apretado frente a una realidad que nos envuelve y nos implica, y haber saboreado una gota de sangre, un poco de vida en estado de tensión. Eso sucede con El hombre almohada, obra magnífica de Martin McDonagh, llevada a escena por la formación extremeña Teatro del Noctámbulo.
Cuando uno se acerca a la figura de Julio Medem entiende perfectamente el resultado de su cine, Medem no es una persona normal con intereses normales, ha ido siempre más allá… desde que era un niño.
“Ese hombrecillo que camina con los pies hacia fuera es, en cierto modo, el héroe de nuestro tiempo. Expresa una realidad viviente y resume el idealismo limitado de los hombres de hoy. Ante todo, Charlot debe esforzarse por vivir, y para eso es preciso que entre en lucha con todas las fuerzas sociales”