Archivo de septiembre, 2007

Autores: Terenci Moix

Miércoles, septiembre 26th, 2007

Madrid / Por Guillermo Arróniz 

Terenci MoixA las doce y media de la mañana del miércoles dos de abril del año dos mil tres una persona cercana me daba la mala noticia. La terrible noticia: mi referente literario de la adolescencia había muerto. Terenci Moix había dejado este mundo para acceder, junto a Osiris, al verde Más Allá.

Fue La herida de la esfinge el primer libro del autor que devoré. Era lo suficientemente pequeño como para no entender lo que tenía entre las manos. Pero lo suficientemente adulto como para quedar enganchado para siempre a la magia de su quehacer ante la hoja en blanco.

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El Presente – [Mario Baudelio]

Lunes, septiembre 17th, 2007

El Presente - (Mario Baudelio)Aún recordaba nítidos aquellos días en mi memoria. Y no me sorprendía lo mágico de aquellos momentos porque pensaba que los recuerdos conservados por mi afán de coleccionista se debían a los ojos de niño que los retrataron, que los inventaron. Unos ojos que anhelo cada vez que paseo, embutido en mi encorbatado traje de presidiario en libertad, junto a la verja de la vieja estación de tren.

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Exposición: Fantasía y movimiento. Ulpiano Checa

Viernes, septiembre 14th, 2007

 Madrid / Por Guillermo Arróniz Salida para la Fantasía, de Ulpiano Checa. Imagen: Museo Municipal Ulpiano Checa de Colmenar de Oreja

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha tenido la magnífica idea (y el impecable hacer) de una exposición que no sólo es hermosa sino que, además, cumple con la el deber de las instituciones de rescatar a nuestros grandes artistas.

Ulpiano Checa (Ulpiano Fernández Checa y Saiz, Colmenar de Oreja 03/04/1860- Dax 5/01/1916) fue un genial pintor, un perfecto dibujante, y un hombre que triunfó en vida. Esto, al menos en nuestro país, suele ser algo imperdonable (aunque hay excepciones como la de Sorolla, por ejemplo). A Ulpiano Checa no se le han condonado los “pecados” de ser grande y tener éxito. Ha caído en el más profundo y sucio olvido, lleno de telarañas y prejuicios sobre el arte finisecular. El pueblo en general no reconoce su nombre. La “progresía artística” rechaza hoy las obras de finales del siglo XIX y principios del XX como arte “excesivamente burgués”. (más…)

El Escorial – [Guillermo Arróniz]

Miércoles, septiembre 12th, 2007

El Escorial - (Guillermo Arróniz)Austero. Todavía más austero,
surgido de las nieblas poderosas,
levanta sus murallas majestuosas
oscuras de pizarra y minutero.

Austero. Todavía más austero.
Patios húmedos, bóvedas brumosas,
arcos clásicos, mármoles y losas
y mucha soledad: el monstruo fiero.

La soledad de un reino que fue imperio,
de corona jamás tan dilatada
que océanos alcanza y ancha tierra.

La soledad del viejo monasterio
que sabe a musgo negro y a la nada
de piedras levantadas en la sierra.

Mar – [Esther Rodríguez Cabrales]

Lunes, septiembre 10th, 2007

Mar - (Esther Rodríguez Cabrales)Descubrí ante mis ojos un paisaje extraordinario, tanto que su inefabilidad era una suerte de dédalo que se me antojaba caprichoso. Quise entonces dibujarlo, aun corriendo el riesgo de resultar baladí. Pero hete aquí mi sorpresa al descubrir la precariedad de mi paleta. Necesitaba azul, en toda su gama. Y necesitaba también un gran lienzo. (Para dibujar el mar o el cielo, se requiere un lienzo, si me apuran, infinito). Me dirigí hacia el único lugar donde podría encontrarlo. Un rincón de aquella ciudad en donde cultivaban toda clase de pigmentos, colores y utensilios capaces de satisfacer cualquier sublimación artística, por imposible que parezca (¿imposible he dicho?¿hay algo imposible?). Fue entonces cuando le rogué a aquel individuo de pelo hirsuto y nariz amenazante que custodiaba ese tesoro cromático, que me proporcionara un lienzo infinito. Y después de someterme a una mirada obtusa desde su azul cristalino, me tendió la tela. Lo llevé sin mucho esfuerzo a través de las calles desiertas, (sin mucho esfuerzo, pues, por todos es bien sabido, que las cosas infinitas carecen de visibilidad, como infinitos son un beso, un adiós, un ángulo, la aritmética o el azul). Y cuando llegué a mi rincón (he de decir que es azul, como yo), o llegaste tú, o llegamos los dos, pues somos la misma persona, me puse manos a la obra.

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Aquella música – [Luis Illana]

Miércoles, septiembre 5th, 2007

Aquella música - (Luis Illana)“¡¡Vamos, más aprisa, más aprisa!!”, exclamó.

El fuego abrasaba los cilindros y las bielas se fundían sembrando el camino de gotas de hierro incandescentes. La electricidad trepaba desde las ruedas hasta su columna vertebral. Unos metros más adelante se abría el precipicio.

Sin embargo hacía mucho que el tiempo avanzaba despacio, muy despacio, prisionero quizás de otra fuerza mayor agazapada tras las sombras del destino. Los días pasaban, las noches se hacían eternas y las horas caían como pétalos secos. No tenía televisión ni calendario. Su único pasaporte a los sueños era de garrafón en el fondo de una botella. Luego ya era cuestión de echar maderos sin parar en la caldera. Los hombres de Toro Sentado se les echaron encima. Las primeras flechas se incrustaron en los vagones de madera. Y por más que John Wayne disparase su winchester, los guerreros terminarían por hacer descarrilar el tren. ¡Qué demonios! Echó el último trago, se puso su gorra de maquinista del revés y aulló. No habría que esperar al Séptimo de Caballería. Él conducía ese tren. Ni siquiera la barricada de maderos ardiendo sobre las vías le detendría. La música sonaba a lo lejos entre los silbidos de las flechas. Era su secreto. Y cuando la locomotora casi se desintegrase, entonces…

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El Viaje: Un fenómeno social y literario

Lunes, septiembre 3rd, 2007

Madrid / Por Yolanda Barreno

El viaje

Más literatura en El Abrazo del Oso 

Desde la prehistoria, el ser humano ha sentido la necesidad de viajar, de conocer nuevos lugares y de contar a los otros sus experiencias en ellos. Esa necesidad no siempre ha respondido a las mismas inquietudes, sino que una vez más vendrá determinada por la mentalidad y la forma de vida de la sociedad de la época. De esta manera, la sociedad cristiana de la Edad Media hizo surgir en las conciencias de los hombres la idea del viaje como peregrinación (a lugares santos como Santiago, La Meca o Jerusalén): los peregrinos describen las ciudades que visitan y eso dará lugar, incluso, a la elaboración de mapas de las mismas a partir de estas descripciones. En la Edad Moderna, la fiebre por los descubrimientos origina otro tipo de viajero, amante de lo desconocido y, en muchas ocasiones, de lo pintoresco o lo exótico. En tiempos más recientes, el viaje se convierte en un fenómeno de masas y surge la figura del turista, el “antimito” del viajero de tiempos pretéritos.

Fruto de estas distintas concepciones sociales sobre el sentido del viaje, tenemos que hacer una primera distinción entre el viaje real y el ficticio o literario.  El primero va a ser el campo propio de un género “paraliterario”: el de los libros de viajes; el segundo, mucho más amplio, es un elemento indispensable de esto que llamamos LITERATURA.

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